La esperada secuela de The Devil Wears Prada reunirá a gran parte del elenco original, con Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci de regreso a sus icónicos personajes, pero con una ausencia notable: Adrian Grenier no retomará el papel de Nate, el novio de Andy en la primera película. Mientras el nuevo filme se centra en Miranda Priestly enfrentando la crisis de los medios impresos y en el ascenso de Emily como poderosa ejecutiva en la industria del lujo, el personaje de Nate simplemente no figura en el reparto ni en el material promocional difundido hasta ahora
En distintas entrevistas recientes, Grenier ha admitido que se enteró de la secuela como cualquier fan y que nunca recibió la llamada para regresar, algo que describió abiertamente como una decepción. El actor señaló que sigue siendo admirador de la película y que habría aceptado con entusiasmo volver, pero asume que la decisión creativa del estudio y del director David Frankel obedeció a la ruta que eligieron para esta continuación, más enfocada en el choque de poder entre Miranda y Emily, así como en la evolución profesional de Andy, ahora bien posicionada en el mundo editorial.
Grenier también ha puesto sobre la mesa otro factor: la mala fama que ganó Nate con el paso de los años entre los fans, donde el personaje fue etiquetado como el auténtico villano de la historia por su falta de apoyo a la carrera de Andy. El actor reconoció que, al principio, no entendía del todo la ola de críticas, pero con el tiempo llegó a ver las actitudes inmaduras de Nate que el público cuestionaba, algo que, según él, pudo influir en que los responsables del proyecto decidieran dejar fuera al personaje en esta nueva etapa.
A nivel narrativo, la secuela se plantea en un escenario donde el conflicto central gira en torno a la supervivencia de Runway en plena caída de la prensa escrita y a la negociación de poder con conglomerados de lujo, con nuevos intereses amorosos para Miranda y Andy interpretados por Kenneth Branagh y Patrick Brammall, respectivamente. En ese contexto, la trama parece alejarse de la vida personal de Andy tal como se vio en 2006 y centrarse más en los juegos de influencia, la industria de la moda y el reencuentro laboral de sus protagonistas, lo que reduce el espacio para un personaje como Nate dentro de la historia principal.
Lejos de mostrarse resentido, Grenier ha dicho que su ausencia también podría abrir una puerta diferente: la posibilidad de un futuro proyecto centrado en Nate, en el que se explore qué fue de su vida después de su ruptura con Andy y cómo habría madurado el personaje. Mientras tanto, The Devil Wears Prada 2 avanza hacia su estreno con un marcado enfoque en el poder femenino, las segundas oportunidades profesionales y el choque generacional en la moda, dejan




