Lasaña azteca, vegetariana, poblana y de flor de calabaza con productos nacionales que reinterpretan el platillo italiano.
Tortillas, chiles y quesos en lugar de pasta y ragú
Las cuatro versiones comparten la misma lógica de capas del platillo original: guisado, salsa y queso gratinado. Sin embargo, los ingredientes italianos se sustituyen por productos del campo mexicano disponibles en mercados y tianguis locales.
La lasaña clásica se prepara con láminas de pasta de trigo, ragú de carne molida de res con jitomate, cebolla, ajo y vino tinto, salsa bechamel y queso parmesano gratinado. La versión más conocida es la boloñesa, originaria de Bolonia, en el norte de Italia.
Lasaña poblana: rajas, elote y pollo deshebrado
La versión poblana utiliza chiles poblanos asados, pelados y cortados en rajas, que se saltean con cebolla y se mezclan con granos de elote y crema ácida. La pechuga de pollo se deshebra por separado y se integra al guisado antes de armar las capas.
Las láminas de pasta se alternan con el guisado y se cubren con queso manchego, chihuahua o mozzarella para gratinar.
Flor de calabaza y huitlacoche: temporada de julio a octubre
La lasaña de flor de calabaza con queso oaxaca es, según la dependencia, la preparación más arraigada en la tradición culinaria nacional. Su base es un guisado con flor de calabaza, huitlacoche desmenuzado, epazote fresco, elote, ajo y cebolla; el epazote se añade al final para preservar su aroma.
La mezcla se liga con queso oaxaca deshebrado y se arma en capas con láminas de pasta de harina, salsa blanca y manchego para gratinar. Tanto la flor de calabaza como el huitlacoche son ingredientes de temporada que se consiguen entre julio y octubre.
Lasaña azteca: la versión más alejada del original
La lasaña azteca reemplaza las láminas de pasta con tortillas de maíz o harina. La carne se prepara a la mexicana o se sustituye por chorizo, y se pueden añadir frijoles y chiles entre las capas. Es la versión que más se aleja del platillo italiano y más se acerca a un pastel de tortilla tradicional.
Versión vegetariana: champiñones, espinacas y calabaza
La lasaña vegetariana prescinde de cualquier proteína animal. Su base es una salsa de jitomate con ajo y cebolla sobre la que se distribuyen champiñones fileteados, espinacas, zanahoria rallada y calabaza en cubos, salteadas por separado para que cada una conserve su textura.
Las verduras se alternan en capas con láminas de pasta y salsa de jitomate. Encima se coloca una capa de queso —manchego, mozzarella o el disponible— y el conjunto se hornea hasta que la superficie dore y los bordes queden ligeramente crujientes. Es la más ligera de las cuatro versiones y la que más fácil se adapta a los ingredientes disponibles en la despensa.




