Durante el sueño profundo, el cuerpo produce hormona del crecimiento que estimula el colágeno y la reparación celular, un proceso que no ocurre con la misma intensidad durante el día.
Lo que sucede en la piel mientras se duerme
En las fases de sueño profundo, el flujo sanguíneo hacia la piel aumenta, lo que permite que las células se oxigenen y eliminen toxinas acumuladas por la contaminación, el sol y el maquillaje. La producción de hormona del crecimiento que ocurre en ese período estimula la síntesis de colágeno y la renovación celular.
Por esa razón, quienes duermen sus horas completas despiertan con una luminosidad que, según el material, ningún producto iluminador puede replicar.
Hábitos que potencian el descanso nocturno
Desconectarse de pantallas al menos media hora antes de dormir reduce la exposición a luz azul, que altera el ciclo circadiano y afecta la calidad del sueño. Asimismo, usar funda de almohada de seda o satín disminuye la fricción sobre la piel y el cabello, lo que evita marcas prematuras y frizz al despertar.
El cortisol como enemigo de la piel
El insomnio crónico o trasnochar con frecuencia eleva los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que puede derivar en brotes, deshidratación y opacidad en la piel. Ponerse una mascarilla hidratante y dormir sin alarma son descritos como acciones de cuidado directo para el organismo y la piel.




