Un estudio internacional analizó restos óseos de la realeza egipcia en Dahshur y halló evidencias de entrenamiento físico intenso y uso real de armas, no solo ceremonial.
Seis momias reales redescubiertas en el Museo Egipcio
La investigación partió de la reevaluación de seis momias reales encontradas en el complejo funerario de Dahshur a finales del siglo XIX y redescubiertas en el Museo Egipcio en 2020. El trabajo fue publicado en la revista Frontiers in Environmental Archaeology por investigadores del Departamento de Arqueología de la Universidad de Beni-Suef y del Instituto de Bioarqueología de Londres.
El estudio se centró en cuatro hermanas identificadas como hijas del faraón Amenemhat II: las princesas Ita, Khenmet, Itaweret y una mujer identificada provisionalmente como Sathathormeryt. También fueron analizados los restos de la princesa Noub-Hotep y del rey Hor.
Desarrollo muscular y fracturas compatibles con el uso de armas
El análisis reveló un marcado desarrollo óseo y muscular en las extremidades superiores, asociado a movimientos repetitivos de gran intensidad como sostener un arma o tensar continuamente la cuerda de un arco. Los investigadores también identificaron fracturas cicatrizadas compatibles con el uso frecuente de armas reales.
Además, se detectaron lesiones graves que habrían resultado de accidentes, impactos o caídas durante actividades de caza o entrenamiento. Todas presentaban cicatrización adecuada, lo que sugiere que los miembros de la familia real contaban con atención médica avanzada para la época.
Dagas y flechas usadas en vida, no solo como símbolos
Los resultados indican que objetos como la daga de la princesa Ita y las flechas halladas en la tumba de la princesa Noub-Hotep no eran únicamente símbolos de poder, sino instrumentos utilizados en actividades como la caza o el entrenamiento. Esto cuestiona la interpretación tradicional de que dichos objetos tenían valor exclusivamente ceremonial.
Aunque los cráneos de las princesas se perdieron a comienzos del siglo XX, el resto del esqueleto conservado permitió estimar la edad, el sexo, la estatura y el estado de salud de cada individuo. Asimismo, el estudio detectó indicios de infecciones, posibles deficiencias nutricionales y anomalías vertebrales poco frecuentes, algunas de las cuales podrían estar relacionadas con la consanguinidad dentro de la familia real, aspectos que los autores precisaron serán objeto de futuras investigaciones.




