La actriz que ayudó a inventar el WiFi pero a la que nunca tomaron en serio
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La actriz que ayudó a inventar el WiFi pero a la que nunca tomaron en serio

Mía18-mar

Mucho antes de que conectarse al WiFi fuera parte de la rutina diaria, una actriz de Hollywood ya imaginaba un sistema de comunicación inalámbrica capaz de cambiar el mundo.

Se llamaba Hedy Lamarr, nació en Viena en 1914 y llegó a la cima del cine en los años dorados de Hollywood, pero detrás de su imagen de estrella se escondía una inventora brillante cuya mente iba muy por delante de su tiempo. Mientras el público la admiraba en la gran pantalla, ella pensaba en matemáticas, ingeniería y soluciones tecnológicas a problemas que ni siquiera tenían nombre en su época

Durante la Segunda Guerra Mundial, Lamarr se preocupó por la vulnerabilidad de las comunicaciones militares aliadas frente a los ataques nazis y se propuso encontrar una forma de hacerlas más seguras. Junto al compositor George Antheil desarrolló un sistema de comunicación secreta basado en saltos de frecuencia que permitía que una señal de radio fuera cambiando rápidamente de canal, haciendo casi imposible interferirla o rastrearla. Este mecanismo, registrado en una patente en 1942, estaba pensado para guiar torpedos mediante radio sin que el enemigo pudiera bloquear la señal, una idea tan avanzada que las autoridades estadounidenses la consideraron poco práctica y la dejaron archivada durante años.

La paradoja es que mientras su invento dormía en un cajón, Hedy Lamarr era presentada ante el mundo solo como una de las mujeres más bellas del cine. En pleno contexto de guerra y de fuertes prejuicios de género, a la actriz se le sugirió que podía ayudar más vendiendo bonos de guerra y posando para la prensa que aportando ideas en un laboratorio. Su capacidad intelectual se minimizó, se le negó un lugar en los espacios de decisión tecnológica y su contribución quedó diluida en un relato que reservaba la figura del inventor para hombres científicos, dejando fuera a una mujer que no encajaba en ese molde.

Con el paso de las décadas, sin embargo, la tecnología imaginada por Lamarr y Antheil comenzó a resurgir en aplicaciones militares y luego en sistemas de comunicación civiles. El principio de los saltos de frecuencia y del espectro ensanchado sirvió de base para el desarrollo de tecnologías como WiFi, Bluetooth y GPS, que hoy sostienen desde las redes domésticas hasta los teléfonos inteligentes. Aunque el debate técnico matiza el alcance exacto de su aporte, la comunidad científica y tecnológica reconoce que aquellas ideas visionarias abrieron camino para la comunicación inalámbrica moderna y colocan a Hedy Lamarr como una figura clave en la historia de la innovación.

El reconocimiento masivo llegó tarde, pero finalmente llegó. A partir de los años noventa y especialmente después de su muerte en el año 2000, su historia comenzó a resignificarse y fue incorporada a museos, artículos, documentales y homenajes que la nombran como madre del WiFiy pionera de las telecomunicaciones. Hedy Lamarr fue incorporada al National Inventors Hall ofFame en 2014 y su figura se ha convertido en símbolo de las mujeres cuya inteligencia fue subestimada por los prejuicios de su época. Hoy, cada vez que una oyente se conecta a internet desde su teléfono para escuchar una emisora como Mia 937, hay un legado silencioso en esas ondas invisibles que recuerda la mente adelantada de una mujer a la que, durante demasiado tiempo, nadie quiso tomar en serio.

La actriz que ayudó a inventar el WiFi pero a la que nunca tomaron en serio