Lanzan herramienta clave para mejorar la atención a mujeres sobrevivientes de violencia sexual en la región
Bienestar

Lanzan herramienta clave para mejorar la atención a mujeres sobrevivientes de violencia sexual en la región

Mía06-feb

La Organización Panamericana de la Salud presentó una nueva herramienta de evaluación rápida diseñada para que hospitales, salas de emergencia y clínicas de las Américas revisen cómo atienden a mujeres y niñas sobrevivientes de violencia sexual y detecten fallas en la respuesta que ofrecen tras una agresión.

Surge en un contexto en el que se estima que una de cada tres mujeres en la región ha sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida, lo que convierte a este tipo de agresiones en uno de los desafíos más persistentes de salud pública y de derechos humanos.

El instrumento busca traducir compromisos políticos y marcos regionales en cambios concretos dentro de los servicios de salud, para que la atención deje de depender únicamente de la voluntad individual del personal y responda a estándares claros y verificables.

La herramienta ofrece una guía estructurada para que los equipos de salud evalúen si identifican adecuadamente a las sobrevivientes, garantizan la privacidad, el consentimiento informado y el trato digno, y si aplican de forma oportuna intervenciones que pueden salvar vidas, como la anticoncepción de emergencia, la profilaxis frente al VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

También permite revisar la articulación con otros servicios, como apoyo psicológico, acompañamiento jurídico y redes de protección, con el objetivo de que cada mujer y niña pueda acceder a una atención integral y libre de revictimización. A partir de estos diagnósticos, los establecimientos de salud pueden definir pasos concretos para fortalecer protocolos, capacitar al personal y reorganizar recursos, incluso en contextos con presupuestos limitados

De acuerdo con la OPS, se trata de la primera herramienta de este tipo diseñada específicamente para los servicios de salud de las Américas, inicialmente en español y adaptada a la realidad de los países de la región.

Su desarrollo se basó en las directrices clínicas y normativas de la Organización Mundial de la Salud sobre violencia de pareja y violencia sexual, además de instrumentos de aseguramiento de la calidad preexistentes, que fueron ajustados a las necesidades de los ministerios de salud y de los equipos que trabajan en territorio. El proceso incluyó reuniones técnicas con expertos y puntos focales nacionales, así como pruebas piloto en varios países para verificar su pertinencia y factibilidad operativa en distintos sistemas sanitarios

La iniciativa se enmarca en la Estrategia y Plan de Acción de la OPS para el Fortalecimiento del Sistema de Salud para Abordar la Violencia contra las Mujeres 2015–2025, que reconoce al sector salud como una puerta de entrada decisiva para la detección, atención y prevención de estas violencias. Ante la demanda de herramientas prácticas para monitorear avances e identificar brechas, la organización desarrolló este instrumento con apoyo del gobierno de Canadá, con la intención de que pueda ser utilizado y adaptado por ministerios de salud de toda la región, desde grandes hospitales urbanos hasta servicios de primer nivel en áreas rurales. Al generar datos comparables y evidencias sobre la calidad de la atención posterior a una violación, se busca que los países puedan tomar decisiones de política pública mejor informadas y sostener las mejoras más allá de cambios de gobierno o de coyunturas específicas

Más allá de su dimensión técnica, la OPS subraya que la herramienta apunta a transformar la forma en que los sistemas de salud miran y atienden la violencia sexual, pasando de respuestas fragmentadas o centradas solo en la atención física inmediata a modelos de atención centrados en la sobreviviente, respetuosos, confidenciales y coordinados con otros sectores. En un escenario regional marcado por altos niveles de violencia de género, cada consulta médica tras una agresión puede convertirse en un punto de quiebre entre la revictimización o el acceso a protección, acompañamiento y reparación, y la nueva herramienta pretende que esa oportunidad no dependa del azar, sino de servicios preparados y responsables