Un reciente informe del Banco Mundial reveló que, en pleno 2026, las mujeres en el mundo solo disfrutan del 64% de los derechos legales que poseen los hombres, marcando un estancamiento global en los avances hacia la igualdad de género. El estudio evaluó legislación en empleo, pensiones, trabajo parental, libertad de movimiento, propiedad y otros ámbitos, evidenciando que en muchos países las leyes siguen limitando las oportunidades y la autonomía económica de las mujeres.
La actriz Anne Hathaway y la activista Malala Yousafzai alzaron la voz tras conocerse estas cifras, mostrando su preocupación y llamando a los gobiernos a acelerar las reformas legales. Hathaway, embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres, destacó la urgencia de pasar del discurso a la acción concreta, mientras que Malala reiteró que la educación y la independencia económica son pilares esenciales para alcanzar la igualdad plena.
De acuerdo con el informe, apenas una docena de naciones ha alcanzado la paridad legal entre hombres y mujeres. En la mayoría de los países, las leyes laborales, de herencia, de cuidado infantil o de jubilación aún reproducen desigualdades estructurales que limitan el crecimiento personal y profesional de las mujeres.
La persistencia de esta brecha evidencia que los compromisos internacionales firmados hace décadas, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, todavía no se reflejan en políticas efectivas. Expertas en derechos humanos señalan que las leyes son el punto de partida para transformar la realidad de las mujeres y que sin igualdad en el papel, la equidad en la práctica será inalcanzable.
Mientras organizaciones y líderes mundiales renuevan su llamado a la acción, la voz de figuras como Hathaway y Malala refuerza un mensaje urgente: sin igualdad ante la ley, la promesa de justicia y progreso seguirá siendo incompleta para la mitad de la población mundial.




