La psicóloga Marta Alías identificó comportamientos cotidianos, llamados ‘green flags’, que distinguen un vínculo saludable de uno tóxico y predicen su durabilidad.
Amor sano, menos intenso pero más estable
Según Alías, una relación sana se construye desde la seguridad y la calma, no desde los grandes gestos románticos. La especialista señaló que estas señales positivas no hacen ruido, pero edifican confianza y estabilidad en la pareja.
“A veces el amor sano se siente menos intenso, pero mucho más tranquilo”, explicó la psicóloga. Precisó que esto no lo hace insignificante, sino diferente al amor idealizado que suele representarse en el cine.
Actos cotidianos que fortalecen el vínculo
Alías detalló que las ‘green flags’ se manifiestan en comportamientos del día a día: escuchar al otro, responsabilizarse de los propios actos, respetar los límites y elegir el vínculo incluso durante los conflictos. Indicó que reconocer estas señales no implica que la relación sea perfecta ni que esté libre de desacuerdos.
La especialista afirmó que la clave para que una relación dure radica en gestionar el respeto, la comunicación y el compromiso mutuo. Cuando estos elementos se aplican de forma consistente, aportan bienestar, estabilidad y crecimiento personal a ambas partes.
La escucha como pilar del amor saludable
El psicólogo Carl Rogers, padre del enfoque terapéutico centrado en el cliente, subrayaba la necesidad de la empatía en las relaciones humanas. “Cuando alguien te escucha de verdad, sin juzgarte, sin intentar responsabilizarse de ti y sin intentar moldearte, se siente de maravilla”, sostenía el experto.
Alías coincidió en que el amor sano no solo se reconoce por los grandes gestos, sino por saber que se puede contar con la otra persona tanto en los momentos fáciles como en los difíciles. Agregó que son esos pequeños comportamientos cotidianos los que hacen que un vínculo sea seguro, respetuoso y duradero.




