¿Lavas la ropa interior nueva antes de usarla? Esto dicen los expertos
Bienestar

¿Lavas la ropa interior nueva antes de usarla? Esto dicen los expertos

Mía13-mar

Estrenar ropa interior recién salida de la tienda puede parecer inofensivo, pero los especialistas en dermatología e higiene coinciden en que lo más recomendable es lavarla siempre antes del primer uso.

Detrás de una prenda que se ve impecable puede haber restos de químicos, tintes, polvo, sudor y microorganismos acumulados durante la fabricación, el transporte, el almacenamiento y las múltiples pruebas en probadores, factores que aumentan el riesgo de irritaciones, alergias e infecciones en una zona especialmente sensible del cuerpo.

Los tejidos nuevos suelen tratarse con sustancias como fijadores de color, agentes antiarrugas y resinas que ayudan a que la prenda mantenga su forma y colores, pero que no siempre se eliminan por completo en fábrica. Diversos estudios han detectado compuestos como aminas aromáticas, quinolinas o trazas de formaldehído en ciertas telas, capaces de generar enrojecimiento, picor, sarpullido o empeorar cuadros previos de dermatitis atópica o piel sensible, especialmente cuando el textil está en contacto directo y prolongado con la piel, como ocurre con la ropa interior.

A esto se suma el recorrido que hace cada prenda antes de llegar al cajón: pasa por manos de operarios, bodegas, cajas, perchas, transportes y probadores donde puede entrar en contacto con bacterias, virus, hongos y suciedad ambiental. Aunque a simple vista se vea limpia y huela bien, los expertos recuerdan que no existe garantía de que esté libre de microorganismos o residuos, y subrayan que en áreas íntimas cualquier mínima irritación o infección se siente más rápido y de forma más intensa. Por eso, señalan, lavar la ropa interior nueva no es una obsesión, sino una medida básica de autocuidado.

En cuanto a la forma de hacerlo, las recomendaciones apuntan a un primer lavado suave pero cuidadoso: usar agua fría o tibia, un detergente neutro o hipoalergénico, evitar suavizantes en ese primer ciclo y respetar siempre las instrucciones de la etiqueta para no dañar fibras delicadas como encajes o tejidos elásticos. Algunos especialistas aconsejan dar la vuelta a las prendas para que el detergente actúe mejor en la cara interna, separar por colores y no sobrecargar la lavadora, con el fin de asegurar una limpieza efectiva sin deteriorar la ropa interior.

Los expertos coinciden en que no se ha demostrado que los residuos químicos habituales en la ropa nueva incrementen el riesgo de cáncer, pero sí que pueden producir molestias y reacciones cutáneas evitables, sobre todo en personas con piel sensible, alergias, problemas dermatológicos previos, niñas, niños y personas mayores. Por ello, el consenso médico es claro: lavar la ropa interior nueva antes de estrenarla es una costumbre sencilla, económica y eficaz para proteger la piel y reforzar la higiene personal, una pequeña rutina que puede marcar una gran diferente.