El llamado ‘sexo de reconciliación’ ocurre porque las hormonas del estrés liberadas durante una discusión pueden transformarse en excitación sexual cuando la pareja vuelve a acercarse.
Cortisol y adrenalina como detonantes del deseo
Durante una discusión, el cuerpo libera cortisol y adrenalina, hormonas relacionadas con el estrés que aceleran el ritmo cardíaco, aumentan la energía y mantienen al organismo en estado de alerta. Cuando el conflicto termina y la pareja logra acercarse, esa activación fisiológica puede convertirse en excitación sexual. El cerebro interpreta el alivio y la reconciliación como una experiencia placentera, lo que favorece el deseo.
Además, el contacto físico durante el encuentro íntimo estimula la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del apego”, y dopamina, relacionada con el placer y la recompensa. Según los especialistas, esa combinación refuerza el sentimiento de conexión entre ambos.
Reconciliación emocional, no solución al conflicto
Los psicólogos señalan que el sexo de reconciliación puede ayudar a recuperar la cercanía emocional y a limar asperezas, pero no resuelve el problema de raíz. Por ello, advierten que la pareja no debe reemplazar la comunicación y el diálogo con los encuentros apasionados.
Los expertos indican que este tipo de encuentro puede ser positivo si ocurre después de resolver el conflicto y llegar a un acuerdo. Sin embargo, precisaron que si se usa para evitar hablar de los problemas, o como forma de mantener la pasión a través de discusiones frecuentes, puede generar una dinámica poco saludable.




