¿Siempre piensas que alguien está enojado contigo? Tal vez estés adulando (y no lo sabías)
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¿Siempre piensas que alguien está enojado contigo? Tal vez estés adulando (y no lo sabías)

Mía07-ago

“¿Estás molesto conmigo?” “¿Dije algo mal?” “Ese punto final se sintió… frío”.
Si alguna vez te has dicho esto después de un mensaje, una llamada o una interacción normal con alguien, no estás solo.

La psicoterapeuta Meg Josephson, con sede en San Francisco, escuchó tantas veces estas dudas internas que decidió hacer algo al respecto: hablarlo en redes sociales. El resultado: miles de personas comentaron que también sentían lo mismo.

Josephson lo llama la caída en picada de la inseguridad —ese momento en el que una pequeña señal (o ni siquiera eso) nos hace pensar que todos nos odian, que decepcionamos a alguien, o que nos van a despedir.
Y sí, hay una palabra para la estrategia que algunas personas usan para evitar ese malestar: adulación.

🎭 ¿Qué es adular y por qué lo hacemos?

Imagina que te pasas la vida tratando de agradar, calmar los ánimos y evitar cualquier roce. Josephson dice que eso puede ser una respuesta al estrés, como lo son luchar, huir o congelarse.

En este caso, se trata de “complacer para sobrevivir”, una forma extrema de intentar mantener la paz, muchas veces desarrollada en la infancia ante entornos caóticos.

“No es que esté mal”, explica. “A veces adular es una estrategia útil. Pero si se convierte en tu modo automático de operar, puede ser agotador y dañino para tu bienestar”.

✋ Entonces, ¿qué puedo hacer si me descubro adulando?

Josephson lo resume en tres pasos simples (pero no necesariamente fáciles):

1. No asumas que hiciste algo mal

Antes de entrar en modo pánico por un mensaje corto o por un silencio incómodo, pregúntate: ¿Es esto realmente personal? ¿Podría esa persona estar ocupada o distraída?
Spoiler: probablemente sí.

2. Empieza a notar los “pequeños aduladores”

Frases como “no hay problema” cuando sí lo hay, o “¿te parece bien?” cuando no te parece bien, son señales. Practica decir lo que realmente piensas, aunque te incomode un poquito.

3. Haz de la comunicación honesta tu nuevo superpoder

Si vas a cancelar planes, dilo con la verdad. Si alguien se disculpa contigo, no te apresures a quitarle el peso. Y si te dicen que no están enojados, intenta creerles.
La honestidad puede parecer más difícil al inicio, pero es mucho más liberadora (y sostenible) que adular.

🧘‍♀️ No estás solo, y no todo el mundo está enojado contigo

La autora lo resume con una frase clave: “No está en tu control hacer feliz a otra persona. Lo que sí puedes controlar es cómo usas tu energía”.
Así que la próxima vez que sientas ese impulso de disculparte por existir o suavizar todo lo que dices… respira. No tienes que caer bien todo el tiempo. Tienes que ser tú.