Veterinarios especializados advierten que vestir mascotas en Halloween solo es seguro si el animal tolera la prenda y esta no afecta su respiración, visión ni movimiento.
Ajuste, flujo de aire y estrés, los tres criterios clave
La American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA) recomienda no disfrazar a perros o gatos salvo que se tenga certeza de que el animal disfruta la experiencia. Si se opta por hacerlo, la ropa no debe obstaculizar la vista, la respiración, la capacidad de ladrar o maullar ni el desplazamiento.
La veterinaria Scarlett Magdalen, consultada por Good Housekeeping, señaló que las principales variables son el ajuste, el flujo de aire y el estrés. Una prenda demasiado ceñida puede restringir la circulación o los movimientos, mientras que una demasiado holgada puede engancharse en muebles u obstáculos durante un paseo.
La American Veterinary Medical Association coincide en que el vestuario debe resultar cómodo y no bloquear la visión, audición, boca ni movilidad. La entidad aconseja probárselo antes de Halloween para que el animal se familiarice con él, y no dejar sin supervisión a una mascota que lo lleve puesto.
Qué revisar antes de ponérselo
Una revisión previa permite detectar problemas concretos. Entre los elementos a verificar están las correas elásticas ajustadas, capuchas o máscaras que presionen la cara o dificulten la entrada de aire, así como botones, cintas, campanas u otros elementos pequeños que puedan desprenderse y ser mordidos o tragados.
Asimismo, conviene descartar piezas largas que puedan quedar atrapadas en objetos del hogar o del exterior, y telas que generen calor excesivo, irriten la piel o tengan olores químicos intensos. La prueba más sencilla es comprobar que la mascota pueda sentarse, recostarse, caminar y subir escalones con naturalidad.
Señales corporales que indican cuándo retirar la prenda
Magdalen advirtió que los animales no deben ser forzados a acostumbrarse a una prenda que rechazan de forma activa. Entre las respuestas que ameritan quitarla figuran el jadeo, el lamido de labios, el intento de sacarse la ropa, las orejas hacia atrás, el cuerpo agazapado, los paseos inquietos o la inmovilidad. Esos comportamientos coinciden con los signos de ansiedad o malestar que enumera la American Animal Hospital Association.
El veterinario Jeff Feinman, también citado por Good Housekeeping, propuso observar el comportamiento, la energía, el apetito y el estado de ánimo del animal. Un perro o gato que se muestra retraído, inquieto o pierde interés por los premios puede estar manifestando incomodidad. Si estos cambios persisten, la recomendación es consultar al profesional que atiende al animal.
Razas y condiciones que requieren mayor precaución
Los perros y gatos de cara achatada, como los pugs y los persas, pueden presentar dificultades respiratorias previas, por lo que cualquier elemento que cubra o comprima la cabeza y el cuello requiere especial cautela. También pueden tolerar peor la experiencia los animales mayores, los que se recuperan de una enfermedad y aquellos con ansiedad marcada.
La ASPCA plantea una alternativa para los animales que no aceptan disfraces: prescindir de la prenda o utilizar un pañuelo temático que no afecte sus movimientos. La decisión, indica la entidad, debe basarse en la respuesta de cada mascota, no en la duración de una sesión de fotos o de una celebración.
Otros riesgos de la celebración dentro del hogar
Además del vestuario, Halloween añade estímulos como timbres, visitas, ruidos y puertas que se abren con frecuencia. La American Veterinary Medical Association recomienda mantener a los animales dentro de casa, verificar que cuenten con identificación y mantener fuera de su alcance los accesorios, decoraciones y dulces destinados a las personas.




