Más del 90% de la vitamina D en humanos se genera por exposición solar, según la Cleveland Clinic. Especialistas recomiendan sesiones breves diarias en brazos, manos y rostro.
La piel, principal fuente de vitamina D
La exposición directa a la radiación solar es la vía más eficiente para obtener vitamina D, ya que más del 90% de este nutriente se produce a través de la piel, de acuerdo con datos de la Cleveland Clinic. El doctor Charles Garven advierte que la deficiencia prolongada de este compuesto se vincula al desarrollo de osteoporosis y raquitismo.
Si bien existen alternativas como pescados grasos, huevo, leche fortificada y suplementos farmacológicos, las investigaciones médicas señalan que las pastillas no logran reproducir la totalidad de los efectos sistémicos que la luz natural ejerce sobre el organismo. Por ello, una exposición breve pero directa sigue siendo la estrategia biológica más eficiente para evitar déficits vitamínicos.
Serotonina, melatonina y ritmo de sueño
El contacto con la luz solar durante las primeras horas de la mañana activa células específicas de la retina que envían señales al cerebro para promover la liberación de serotonina, neurotransmisor relacionado con la motivación y el bienestar. La llegada de la oscuridad, en contraste, estimula la segregación de melatonina, hormona responsable de inducir el descanso nocturno.
Un estudio publicado en 2024 en ScienceDirect demostró que permanecer al menos una hora al aire libre durante los meses de invierno reduce significativamente los síntomas depresivos. Asimismo, dermatólogos de la Universidad de Harvard comprobaron que la luz solar estimula la producción de endorfinas y glutamato, optimizando la atención y la función cognitiva.
Presión arterial y control de inflamación
Investigaciones realizadas en Suecia y difundidas por The New York Times asocian una mayor exposición solar con una reducción de la presión arterial y una menor incidencia de insuficiencia cardíaca. El doctor Richard Weller precisó que el contacto de los rayos solares con la piel impulsa la liberación de óxido nítrico, un gas que relaja los vasos sanguíneos y mejora la circulación.
Adicionalmente, la radiación ultravioleta B ayuda a controlar procesos inflamatorios, beneficiando a pacientes con esclerosis múltiple, psoriasis y eczema, según los especialistas consultados.
Cómo exponerse sin dañar la piel
Los especialistas recomiendan exposiciones de entre 10 y 30 minutos diarios, priorizando zonas como brazos, manos y rostro. Indican que el ajuste debe hacerse según el fototipo de piel, la edad y la ubicación geográfica de cada persona.
Después de esa exposición breve, el uso de protector solar, sombreros y ropa adecuada resulta indispensable para minimizar los riesgos dermatológicos asociados a la sobreexposición.




