Estos hábitos pueden ayudarte a recuperar el deseo sexual
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Estos hábitos pueden ayudarte a recuperar el deseo sexual

Mía•hace 8h

La sexóloga Camila Lavalle explica que el deseo fluctúa de forma natural y responde a factores hormonales, emocionales y relacionales que cambian a lo largo de la vida.

El cerebro como punto de partida

Para Lavalle, consultora de JOYclub, el cerebro es el órgano sexual más importante porque interpreta señales de seguridad, placer, estrés y contexto. Esto explica por qué una persona puede amar a su pareja y aun así no sentir deseo si atraviesa una etapa de agotamiento o sobrecarga. “El deseo no tiene nada que ver con el amor”, resume la especialista.

La sexóloga señala que, especialmente en relaciones largas, el deseo suele funcionar de forma receptiva: no aparece solo, sino después de un contexto favorable, una estimulación adecuada y una motivación real. Por eso, indica, no se puede esperar pasivamente a sentir deseo, sino construir las condiciones para que ocurra.

Hábitos concretos que influyen en la libido

Lavalle enumera una serie de prácticas que favorecen el deseo: dormir bien, hacer ejercicio, comer de forma equilibrada, moderar el alcohol, gestionar el estrés, tener espacios de ocio, cuidar la comunicación en pareja y dedicarse tiempo personal. Respecto al ejercicio, precisa que tanto el entrenamiento de fuerza como el cardio muestran beneficios, mientras que disciplinas como el yoga o el pilates ayudan a reconectar con las sensaciones corporales.

La masturbación, añade la especialista, cumple un papel que suele subestimarse. Según explicó, permite conocer mejor las propias respuestas sexuales, identificar qué genera placer, reducir la presión por el desempeño y fortalecer la conexión con el propio cuerpo.

Burnout y autoestima como frenos del deseo

La sobrecarga mental también actúa como un obstáculo directo. Lavalle detalla que cuando una persona gestiona múltiples responsabilidades, el cerebro permanece en modo de planificación y resolución de problemas, lo que deja poco espacio para la conexión o el placer. La ansiedad y el burnout, agrega, mantienen al cerebro enfocado en protegerse, no en desear.

Asimismo, la forma en que una persona se percibe a sí misma —su cuerpo, su valor, su capacidad de pedir lo que necesita— influye directamente en cómo vive su sexualidad. Sin embargo, Lavalle es enfática en que la autoestima es solo uno de los múltiples factores involucrados, no la explicación única cuando algo no funciona como se esperaba.

Cuatro acciones para reconectar

La especialista propone cuatro pasos concretos. El primero es priorizar el descanso y reducir el estrés crónico, ya que un cuerpo agotado difícilmente prioriza el deseo. El segundo es dedicar tiempo a actividades que generen placer y conexión, sin que el objetivo sea necesariamente tener relaciones sexuales.

El tercero consiste en hablar abiertamente con la pareja sobre necesidades y expectativas, priorizando el placer compartido y abordando el deseo desde la curiosidad y no desde el reproche. El cuarto es identificar cómo funciona el propio deseo y qué situaciones del día a día lo favorecen.