Carlos López, cocinero y creador de contenido, compartió la receta que elaboraba con su abuela para hacer mermelada de mora casera con una técnica de conservación al vacío que la mantiene hasta un año.
Una receta con raíces en la cocina romana
La mermelada es una de las preparaciones con mayor historia en la gastronomía. Griegos y romanos ya cocinaban frutas con miel, y al cocinero romano Apicio, del siglo I, se le atribuye la conservación de membrillos en miel diluida con defrutum. Más tarde, la expansión del azúcar de caña por la península ibérica consolidó las conservas de fruta cocida y dio forma a la técnica que todavía se usa en muchas cocinas.
Esa tradición llegó hasta la familia de Carlos López, quien publica bajo el usuario @carlostienehambre0. El cocinero compartió la receta “porque no me gustaría que su receta se perdiera”, dedicada específicamente a la mermelada de moras, “aprovechando que podemos cogerlas en el campo” y que en este momento “están carísimas”.
Solo tres ingredientes para la preparación
La receta requiere únicamente moras frescas, 750 gramos de azúcar por cada kilo de pulpa obtenida y un chorrito de jugo de limón, este último opcional. López advierte que, aunque la mora aporta fibra, vitamina C, potasio y minerales como manganeso, calcio, fósforo e hierro, el calor puede reducir sus nutrientes y el azúcar incrementa el aporte energético.
Sin embargo, el cocinero destaca que hacerla en casa permite controlar los ingredientes y priorizar una mayor proporción de fruta frente a los productos industriales de supermercado.
Paso a paso para lograr el punto exacto
El proceso inicia lavando las moras con abundante agua para retirar tierra u hojas. Luego se colocan en una olla sin agua ni azúcar y se cocinan a fuego medio, removiendo con frecuencia, hasta que se ablanden y suelten su jugo.
La fruta cocida se pasa por un pasapurés para eliminar semillas y lograr una textura homogénea. Se pesa la pulpa resultante y se agrega el azúcar en la proporción indicada, junto con el limón si se desea. La mezcla regresa al fuego hasta reducir; para comprobar el punto, se coloca una pequeña cantidad en un plato frío: si al inclinarlo no se desliza con rapidez, está lista.
El truco de la abuela para que dure hasta un año
Una vez lista, la mermelada caliente se distribuye en frascos limpios y previamente esterilizados, que se cierran con tapas nuevas aptas para conserva. López señala que el paso clave es invertir los frascos para generar vacío. “Así la hace mi abuela y le dura hasta un año en la despensa”, asegura el cocinero.




