Una de las preguntas más frecuentes en terapia es: ¿por qué, si sé que algo me hace mal, vuelvo a caer en lo mismo? La respuesta está en el funcionamiento del cerebro: este tiende a buscar lo conocido, incluso si eso implica sufrimiento.
Según la teoría del apego de John Bowlby (1969), nuestras primeras experiencias emocionales en la infancia moldean nuestras relaciones adultas. Si creciste creyendo que el amor duele o se mendiga, es probable que, de forma inconsciente, busques revivir esos patrones.
Algunos ejemplos comunes incluyen:
- Relaciones en las que siempre das más de lo que recibes.
- Sentirte atraída por personas emocionalmente distantes.
- Repetir vínculos marcados por celos, manipulación o maltrato.
¿Cómo romper este ciclo?
- Empieza por identificar tus patrones: haz una lista de lo que se repite en tus relaciones pasadas.
- Revisa tu estilo de apego: ¿te vinculas desde la ansiedad o desde la evitación?
- Acude a psicoterapia, especialmente a enfoques como la terapia cognitivo-conductual o el EMDR, que ayudan a sanar estos vínculos desde la raíz.
Cambiar es posible cuando entiendes que mereces un amor que no duela.




