Elizabeth se maquillaba y peinaba antes de ducharse, usando el vapor para fijar el maquillaje, según reveló su abogada personal a la revista PEOPLE.
El baño como último paso del arreglo
La actriz desarrolló una rutina de preparación personal poco convencional: se maquillaba y peinaba antes de tomar un baño, no después. Barbara Berkowitz, quien se desempeñó como abogada de la actriz, recordó este procedimiento en una entrevista con la revista PEOPLE.
Berkowitz explicó que cuando contactaba al equipo de Taylor para saber si estaba lista para algún compromiso, en ocasiones le respondían que la actriz se encontraba en el baño. Lejos de significar que apenas comenzaba su arreglo, eso indicaba que estaba en la etapa final. “Bañarse fue lo último que hizo, porque le sirvió para fijar el maquillaje. Entonces salía, se ponía las joyas, se vestía y salía por la puerta”, detalló la abogada.
Además, el sitio web oficial de Elizabeth Taylor confirma que la actriz utilizaba el vapor de la ducha como parte de su método habitual para preparar el rostro antes de presentarse públicamente.
Una base ligera y delineador gris mate
La técnica del vapor estaba acompañada por elecciones de maquillaje específicas. Según el sitio oficial de la artista, Taylor usaba una base de cobertura ligera que permitía conservar la apariencia de sus pecas, y un delineador gris mate en formato de cake.
“Ella adoptó el look de piel luminosa mucho antes de que se convirtiera en una tendencia”, señala el sitio, que califica su estilo como el look original de “maquillaje natural”. Estos elementos formaron parte de su imagen durante distintas etapas de su carrera.
Por su parte, Berkowitz afirmó que, aunque Taylor contó en algunas ocasiones con maquillistas profesionales, era la propia actriz quien mejor realizaba su maquillaje, lo que refleja el grado de participación de Taylor en la construcción de su imagen pública.
La impuntualidad, su mayor defecto según su abogada
Sin embargo, Berkowitz admitió que la estrella, ganadora de dos premios Oscar, no estaba exenta de defectos. Los retrasos de Taylor constituían uno de los aspectos de su comportamiento que más dificultades generaban para quienes trabajaban con ella.
“Lo único que creo que me sacaba de quicio de Elizabeth era su impuntualidad, algo que la gente comentaba. No sé cómo lo hacía su equipo de preparación… Me habría dado una úlcera, por decirlo de alguna manera”, reveló la abogada.
Taylor recibió el premio Oscar a la Mejor Actriz en dos ocasiones: la primera por BUtterfield 8, en 1961, y la segunda por Who’s Afraid of Virginia Woolf?, en 1967. A lo largo de su carrera también protagonizó producciones como Giant, Cat on a Hot Tin Roof y Cleopatra.




