Con solo dos cebollas, aceite de oliva, harina, vino blanco y caldo, esta salsa cremosa se prepara en 35 minutos y acompaña carnes, pescados, verduras y bocadillos.
Cocción lenta, clave para el sabor dulce
La receta requiere cortar las cebollas en juliana muy fina y cocinarlas a fuego medio con aceite de oliva y una pizca de sal durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que estén muy tiernas y adquieran un tono dorado.
Pasado ese tiempo, se añade una cucharada de harina y se remueve de forma constante durante aproximadamente un minuto para que pierda el sabor a crudo. Luego se sube ligeramente el fuego, se incorporan 100 ml de vino blanco y se cocina un par de minutos para que el alcohol se evapore.
Caldo y textura final
Después se vierte el caldo caliente poco a poco, sin dejar de remover, hasta obtener una salsa cremosa y con cuerpo. La mezcla se cocina a fuego suave durante cinco minutos más para integrar todos los sabores.
Para quienes prefieren una textura completamente lisa, la receta indica triturar la salsa con una batidora. La preparación rinde aproximadamente 14 cucharadas y puede ajustarse aumentando los ingredientes de forma proporcional.
Valores nutricionales por porción
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Calorías | 55 kcal |
| Proteína | 1 g |
| Grasas | 3 g |
| Hidratos de carbono | 6 g |
| Fibra | 1 g |
| Tiempo de preparación | 10 minutos |
| Tiempo de cocción | 20 minutos |
| Tiempo total | 35 minutos |
Conservación y recalentado
Una vez lista, la salsa debe guardarse en un recipiente hermético en la nevera por un máximo de tres días. Al recalentarla, la receta precisa hacerlo a fuego bajo, removiendo para recuperar la cremosidad sin que llegue a hervir.
Si durante el reposo la salsa espesa demasiado, se recomienda agregar un chorrito de caldo caliente y mezclar hasta obtener la consistencia deseada.




