Un estudio global de Galderma con más de 11.000 participantes reveló que arrugas, resequedad y pérdida de firmeza son las principales preocupaciones de la piel más allá del rostro.
El cuerpo también envejece, no solo el rostro
El envejecimiento de la piel ocurre en todo el cuerpo, no únicamente en el rostro. Las piernas pueden volverse más secas, los brazos mostrar cambios en su textura y distintas zonas perder firmeza y elasticidad de forma gradual. No existe una edad exacta en que comienzan estas transformaciones, ya que dependen del tiempo, la zona del cuerpo y las condiciones ambientales.
Un estudio publicado en la revista Experimental Dermatology analizó a 40 mujeres sanas de entre 18 y 70 años para evaluar características de la piel del rostro y los brazos. Los investigadores identificaron una disminución gradual del contenido de agua en la capa más superficial de la piel, con una reducción estadísticamente significativa en el brazo expuesto al ambiente.
Arrugas, resequedad y opacidad, las quejas más comunes
La investigación global de Galderma, realizada en 11 países, encontró que nueve de cada diez participantes habían experimentado alguna preocupación relacionada con su piel durante el mes anterior a la consulta. Las más frecuentes fueron líneas y arrugas (41%), piel seca (40%), piel opaca (37%) y disminución de la firmeza (33%).
Asimismo, una revisión publicada en el Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology señaló que entre el 30 y el 60% de las personas con acné facial también pueden presentar esta condición en el tronco. La espalda, el pecho y los hombros figuran entre las zonas más afectadas, dependiendo de la población estudiada.
Qué recomienda la dermatología para el cuidado corporal
“La piel del cuerpo también atraviesa cambios relacionados con la edad. La resequedad, las modificaciones en la textura y, posteriormente, la pérdida de firmeza pueden hacer parte de este proceso”, indicó Mario Alberto Naranjo, dermatólogo de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS). El especialista subrayó la importancia de entender las necesidades de la piel en cada etapa de la vida.
La American Academy of Dermatology recomienda evitar duchas demasiado calientes y prolongadas, utilizar limpiadores suaves y aplicar crema hidratante cuando la piel aún está ligeramente húmeda. En personas con piel muy seca, las cremas y ungüentos suelen ser más efectivos que las lociones para retener la humedad.
Un enfoque centrado en la longevidad cutánea
Esta comprensión ampliada de la piel ha impulsado una conversación que va más allá del concepto tradicional de anti-aging: la longevidad cutánea. Este enfoque busca preservar la calidad, la firmeza y la capacidad de recuperación de la piel a lo largo del tiempo, no solo corregir signos visibles.
En esa línea, la más reciente línea de Cetaphil, Skin Activator Hydrating & Firming, fue desarrollada teniendo en cuenta los cambios en las células encargadas de producir colágeno, elastina y ácido hialurónico. Según la marca, su tecnología ha sido estudiada mediante modelos in vitro y ex vivo en relación con procesos asociados a la renovación cutánea y la senescencia celular.




