El olor corporal transmite información real sobre compatibilidad antes de cualquier interacción verbal, según hallazgos científicos que cuestionan los mitos de la industria del perfume.
El olor como lenguaje involuntario
Según la UNAM, las feromonas son sustancias químicas que permiten la comunicación entre miembros de una misma especie y se liberan a través de glándulas determinadas genéticamente. Sin embargo, la ciencia aún no ha logrado aislar ni identificar con certeza una fórmula química específica de feromona humana.
Además, la existencia del órgano vomeronasal —el que en otros animales detecta estas señales— sigue siendo motivo de debate entre especialistas. Esto significa que la base biológica del olfato humano como canal de atracción es más incierta de lo que la publicidad sugiere.
El experimento de las camisetas
Lo que sí está comprobado es un hallazgo distinto: en un experimento donde se pidió a mujeres que olieran camisetas usadas por distintos hombres, muchas identificaron correctamente la de su pareja o de alguien que les resultaba atractivo, sin haber tenido contacto visual con la prenda.
Esto indica que el olor corporal genuino —no el perfume— contiene información que el cerebro procesa de forma inconsciente y que está vinculada a la compatibilidad. Asimismo, los estímulos olfativos agradables generan placer y se asocian a recuerdos positivos, lo que aumenta la probabilidad de atracción hacia quien los evoca.
Los perfumes con “feromonas sintéticas” no tienen respaldo científico
Sobre los productos que prometen contener feromonas sintéticas para atraer pareja, la ciencia es directa: no existe evidencia sólida que respalde esa promesa en humanos. Lo que sí funciona, según los hallazgos disponibles, es más simple: un buen perfume que se sienta auténtico, aplicado con intención, puede dejar una impresión olfativa memorable.




