Solo se necesitan nata para montar, leche condensada y vainilla para preparar este pastel cremoso sin horno en 10 minutos activos y entre 4 y 6 horas de reposo en frío.
Tres ingredientes y sin horno
La receta combina 500 ml de nata para montar (mínimo 35 % de materia grasa), 370 g de leche condensada y una vaina de vainilla —o una cucharadita de extracto—. La técnica se basa en el batido de la nata y el reposo en frío, lo que produce una textura similar a la mousse o semifrío.
El resultado son 8 porciones con un valor aproximado de 320 kilocalorías cada una, 23 g de grasas, 24 g de hidratos de carbono y 4 g de proteínas. La fuente precisa que estos valores son estimaciones y dependen de los ingredientes específicos utilizados.
Paso a paso de la preparación
El primer paso es batir la nata bien fría con varillas eléctricas hasta que esté firme, sin llegar a cortarla. Luego se incorporan las semillas raspadas de la vaina de vainilla —o el extracto— directamente a la nata montada.
A continuación, se añade la leche condensada poco a poco con movimientos envolventes para no bajar la mezcla. La preparación se vierte en un molde tipo plum cake o desmontable forrado con papel film, se alisa la superficie y se lleva al congelador un mínimo de 4 horas.
Al momento de servir, se recomienda sacar del molde y dejar atemperar 10 minutos antes de cortar. Se puede decorar con frutas frescas o sirope, y marida bien con café solo, infusiones o vino dulce.
Conservación
En congelador el pastel se conserva hasta una semana en recipiente hermético. Si se opta por guardarla en la refri, debe consumirse en un máximo de 48 horas para que no pierda textura.




