Mujeres se disculpan más, pero no por las razones que crees
Bienestar

Mujeres se disculpan más, pero no por las razones que crees

Mía02-jun

Un psicólogo de UC Berkeley y una investigadora de la Universidad de Pittsburgh explican por qué las mujeres dicen “lo siento” incluso cuando no han hecho nada malo.

Una “triple exigencia” que pesa desde la infancia

El psicólogo Stephen Hinshaw, profesor distinguido en la Universidad de California en Berkeley, identificó una “triple exigencia” cultural impuesta a las niñas: se espera que sean compasivas y cuidadoras, competitivas y ambiciosas, y deseables, todo al mismo tiempo y con aparente facilidad. Hinshaw llegó a esta conclusión tras realizar grupos focales para estudiar el fenómeno de las disculpas excesivas.

“¿Cómo puedes ser competitiva, perfectamente altruista y empática, y al mismo tiempo sexualizada de manera aparentemente natural? No puedes. Es imposible”, señaló Hinshaw, quien también es profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de California en San Francisco. “Pero si eso es lo que la cultura espera de ti, terminas interiorizando el fracaso”.

Hinshaw advirtió que estas presiones se han intensificado con el tiempo. Las edades de inicio de la depresión, la ansiedad, los trastornos por atracón y las autolesiones entre adolescentes ya mostraban una tendencia a la baja cuando publicó el libro The Triple Bind en 2009, y las estadísticas han continuado agravándose. Indicó que el auge de las redes sociales comparativas, la pandemia y una creciente sensación de desesperanza han impulsado aún más esas cifras.

El umbral de la ofensa: dónde está la diferencia real

Karina Schumann, profesora asociada de Psicología Social en la Universidad de Pittsburgh, precisó que el problema no es que los hombres se nieguen a disculparse cuando cometen una ofensa. Su investigación apunta a algo distinto: los hombres tienen un umbral más alto para considerar que una conducta es ofensiva y merece una disculpa.

“Parece que hay más situaciones que superan el umbral de lo que las mujeres consideran merecedor de una disculpa”, explicó Schumann. Un estudio de 2010 del que fue coautora mostró que, cuando hombres y mujeres evaluaban las mismas situaciones, ellas las consideraban más graves y eran más propensas a afirmar que requerían una disculpa. Sin embargo, la proporción de ofensas por las que cada grupo se disculpaba era equivalente.

Asimismo, un estudio de 2023 de Schumann encontró que quienes se disculpan con mayor frecuencia son percibidos como considerados, cálidos y colaborativos, independientemente del género. Sin embargo, esas mismas personas también eran vistas como ligeramente menos asertivas y poderosas, un efecto que Schumann advierte puede perjudicar más a las mujeres, quienes ya enfrentan percepciones de menor competencia o autoridad, especialmente en el lugar de trabajo.

Poder, liderazgo y normas que no cambian

Hinshaw también apuntó a la brecha de poder como factor determinante. Según el informe Women in the Workplace de McKinsey & Company y LeanIn.org, en 2025 las mujeres ocupaban solo el 29% de los puestos de alta dirección en las empresas de Estados Unidos, cifra sin cambios respecto al año anterior.

“Todavía existe la norma de que las mujeres deben ser subordinadas a los hombres y disculparse por lo que la mayoría consideraría una afirmación apropiada de sí mismas, sin necesidad de pedir perdón”, escribió Hinshaw. Agregó que las tendencias políticas recientes orientadas hacia una visión más tradicional de la feminidad han contribuido a mantener este problema.

Cuándo “lo siento” deja de significar algo

Tanto Schumann como Hinshaw coinciden en que las disculpas, usadas correctamente, son herramientas de conexión, empatía y validación. El problema surge cuando se convierten en un reflejo automático que vacía su significado en situaciones que no lo requieren.

“Sé consciente de cuándo te disculpas. Intenta que sea menos un reflejo automático y más una pregunta: ‘¿He hecho algo en esta situación que realmente merezca una disculpa?'”, recomendó Schumann. Por su parte, Hinshaw propone una salida que va más allá de las palabras: “Una actitud humilde puede evitar tanto las disculpas excesivas como las reacciones exageradas. Si todos fuéramos un poco más humildes respecto a lo que necesitamos saber y cuánto podemos aprender de los demás, quizá esa sería una solución que va un paso más allá de disculparse o de ser excesivamente asertivo”.