Especialistas explican que el secado incompleto y la mala ventilación del baño son las principales causas del olor persistente en las toallas.
Por qué las toallas retienen mal olor
Según indicaron los especialistas de la empresa de productos de limpieza Sanytol a Europa Press, la falta de un secado completo es la causa más frecuente del problema. En baños con ventilación limitada, las fibras textiles absorben la humedad ambiental e impiden que las toallas se sequen por completo.
Guardar las toallas con humedad residual en armarios favorece la aparición de bacterias asociadas a los malos olores. Asimismo, dejar las prendas húmedas dentro de la lavadora tras el ciclo de lavado genera un ambiente propicio para la proliferación de microorganismos.
Dónde y cómo colgar las toallas correctamente
Los especialistas en textiles del hogar de Burrito Blanco desaconsejan colgar las toallas detrás de la puerta del baño, ya que en esa zona la circulación de aire es reducida y la humedad se concentra con mayor facilidad. Cuando el baño acumula demasiada humedad o no dispone de espacio adecuado, los expertos recomiendan secarlas en otra habitación o al aire libre.
Además, señalan que ventilar el cuarto de baño después de cada ducha es una de las medidas más importantes. Abrir ventanas o utilizar deshumidificadores y productos antihumedad contribuye a reducir la concentración de agua en el ambiente.
Productos antihumedad para el almacenamiento
Para guardarlas, los especialistas recomiendan incorporar productos antihumedad dentro de armarios y espacios cerrados. Como alternativa doméstica, precisaron que puede utilizarse una bolsa de tela rellena con arroz, renovando su contenido cada 15 días aproximadamente para mantener la absorción.
Cómo eliminar el olor si ya está presente
Los expertos señalaron que un lavado convencional puede no ser suficiente para eliminar el olor. Entre las opciones recomendadas figura añadir una taza de vinagre blanco durante un ciclo de prelavado en la lavadora, con el objetivo de neutralizar los olores y reducir bacterias.
Otra alternativa consiste en dejar las toallas en remojo varios minutos en agua caliente con una taza de vinagre diluida antes del lavado habitual. Si el olor persiste tras ese proceso, los especialistas aconsejan un segundo lavado con agua caliente y aproximadamente 125 gramos de bicarbonato de sodio, en lugar de volver a usar vinagre.




