Esta preparación cremosa combina ajo fresco y zumo de limón con aceite de oliva. Se usa como acompañamiento de carnes, pescados, verduras o patatas y se conserva hasta dos días en refrigeración.
Pocos ingredientes y emulsión rápida
La receta requiere 2 dientes de ajo grandes, el zumo de 1 limón, 100 ml de aceite de oliva suave, sal y, de forma opcional, un huevo, pimienta negra y una cucharada de agua fría para aligerar la textura.
Para prepararla, se colocan el ajo pelado y sin germen, la sal, el huevo y el zumo de limón en el vaso de la batidora. El aceite se incorpora en un hilo fino y constante mientras se bate a velocidad baja para favorecer la emulsión. Luego se sube la velocidad hasta lograr una textura cremosa y homogénea.
Si la salsa resulta demasiado espesa, se recomienda añadir una cucharada de agua fría y batir unos segundos más. La clave, según la receta, es usar siempre ajo fresco e incorporar el aceite poco a poco para evitar que se corte.
Rendimiento y valores nutricionales por porción
Con estas cantidades se obtienen entre 150 y 180 ml de salsa, suficiente para acompañar entre 4 y 6 raciones. Cada porción aporta aproximadamente 130 kilocalorías, 14 gramos de grasa, 1 gramo de proteína, 1 gramo de hidratos de carbono y 0,5 gramos de fibra.
La fuente aclara que estos valores son estimaciones y dependen de los ingredientes específicos y las cantidades exactas utilizadas.
Conservación: nevera sí, congelador no
La salsa se conserva un máximo de 2 días en la nevera dentro de un recipiente hermético, con especial cuidado si se preparó con huevo. No se recomienda congelarla, ya que el proceso puede alterar la emulsión y hacer que pierda su textura cremosa.




