Otoño puede afectar nuestra vida sexual, ¿qué podemos hacer?
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Otoño puede afectar nuestra vida sexual, ¿qué podemos hacer?

Mía•hace 13h

Los cambios estacionales de luz en otoño pueden alterar el reloj biológico, el estado de ánimo y el interés sexual, de acuerdo con diversas investigaciones.

La luz como señal del cuerpo

El cuerpo humano posee un reloj interno que organiza procesos como el sueño, las hormonas y el metabolismo, y una de sus principales señales es la luz. Cuando las horas de luz y oscuridad cambian a lo largo del año, los ritmos biológicos pueden ajustarse. Un estudio encontró diferencias estacionales en los ritmos de melatonina y cortisol directamente relacionadas con los cambios naturales de iluminación.

Este ajuste puede traducirse en somnolencia más temprana, mayor dificultad para levantarse y una reducción general de la energía durante los meses más oscuros. El vínculo con la vida sexual es directo: a menor energía disponible, menor interés en el sexo, independientemente del vínculo afectivo con la pareja.

El estado de ánimo, otro factor en juego

Para algunas personas, la reducción estacional de luz está asociada con cambios significativos en el estado de ánimo. El trastorno afectivo estacional, un tipo de depresión vinculado a los cambios de estación, aparece con mayor frecuencia en otoño e invierno, según el National Institute of Mental Health.

El instituto señala que quienes padecen este trastorno pueden presentar alteraciones en serotonina, melatonina y ritmos diarios, además de síntomas como baja energía, cambios en el sueño y pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban, incluido el sexo.

Testosterona y evidencia inconsistente

Algunas investigaciones han identificado variaciones estacionales en los niveles de testosterona. Un estudio realizado en Noruega observó ciertos picos durante otoño e invierno, mientras que otro análisis registró niveles más elevados en verano. Sin embargo, investigaciones más recientes indican que la evidencia sobre una variación estacional clínicamente relevante sigue siendo inconsistente.

Asimismo, el libido puede verse influido por múltiples factores simultáneos: cansancio, estrés, estado emocional, dinámica de pareja, medicamentos y salud física. Por eso, si el cambio estacional altera el descanso o la energía, es razonable que el interés sexual también se sienta diferente.

Para otras personas, en cambio, el otoño puede significar más tiempo en casa, más contacto físico, menos compromisos sociales y mayor intimidad. La ciencia aún no puede declarar oficialmente que exista una estación menos propicia para el deseo sexual.