Especialistas clasifican las frutas en hidratantes, energéticas, antioxidantes y depurativas para aprovechar mejor sus nutrientes dentro de una dieta equilibrada.
Una elección basada en las necesidades del organismo
No todas las frutas ofrecen los mismos beneficios. Según una publicación de la revista Agronegocios, conocer las propiedades nutricionales de cada fruta permite aprovechar mejor sus aportes, por lo que los especialistas recomiendan elegirlas según las necesidades específicas del organismo.
Los expertos las dividen en cuatro grupos principales: hidratantes y alcalinizantes; energéticas y saciantes; antioxidantes y antiinflamatorias; y reguladoras y depurativas.
Hidratantes, energéticas y antioxidantes
El primer grupo está integrado por frutas ideales para reponer líquidos y minerales, especialmente tras la actividad física o en días de calor. En esta categoría figuran la sandía, el melón, el pepino y las fresas.
Las frutas energéticas y saciantes, como el mango, el plátano, la chirimoya, el higo y el caqui, aportan carbohidratos complejos y fibra que suministran energía de forma progresiva y prolongan la sensación de saciedad.
Por su parte, las frutas antioxidantes y antiinflamatorias se distinguen por su riqueza en polifenoles, flavonoides, antocianinas y vitamina C. En este grupo se encuentran los arándanos, las moras, las uvas negras, las cerezas y las ciruelas.
Frutas que regulan y depuran el sistema digestivo
El cuarto grupo favorece el funcionamiento del sistema digestivo gracias a su contenido de fibra y enzimas naturales. Lo integran la piña, la papaya, la manzana y la pera.
Sin embargo, los especialistas aclaran que ningún alimento por sí solo previene o cura enfermedades. Su consumo debe complementarse con actividad física, buena hidratación y descanso suficiente.
Asimismo, indican que quienes tengan alguna condición médica o requisitos nutricionales específicos deben consultar a un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.




