Esta es la hora ideal para almorzar y evitar el bajón de la tarde
Bienestar

Esta es la hora ideal para almorzar y evitar el bajón de la tarde

Míahace 8h

Nutricionistas recomiendan no postergar el almuerzo más allá de las 15:00 h para evitar desajustes de azúcar en sangre y el bajón de energía de la tarde.

Por qué el horario del almuerzo afecta la energía de la tarde

Comer almuerzo demasiado tarde agrava la caída de energía de media tarde porque el cuerpo llega a ese tramo del día con el combustible atrasado, según explicaron nutricionistas consultadas por la revista Parade. La referencia horaria aplica especialmente a personas con jornadas laborales diurnas, para quienes postergar esa comida más allá de las 14:00 h o 15:00 h empieza a desplazarla hacia una cena temprana.

Johannah Katz, dietista de Consumer Health Digest, advirtió que el descenso posterior al almuerzo no depende únicamente de esa comida. Señaló que existe una caída biológica natural del estado de alerta en ese momento del día, incluso si no se almuerza. Por eso, indicó, el objetivo no es eliminar cualquier baja de energía, sino evitar que empeore por comer tarde, comer poco o elegir un menú basado en carbohidratos refinados con escasa proteína o fibra.

Marjorie Nolan Cohn, directora clínica de Berry Street, explicó que el almuerzo define cómo transcurre la segunda mitad de la jornada. Si llega en el momento adecuado, ayuda a sostener el equilibrio del azúcar en sangre y puede prevenir los picos y descensos que favorecen fatiga, niebla mental y más hambre más tarde.

Almorzar después de las 15:00 h, el peor escenario

Jill McNutt, dietista registrada, precisó que cuando el almuerzo se demora demasiado el azúcar en sangre puede caer y aparecer cansancio, temblores, irritabilidad o la tendencia a elegir lo primero que resulte rápido y fácil. Katz coincidió en que las 15:00 h es, para muchas personas con horarios de oficina, “el peor momento” para almorzar. “Para ese momento, el almuerzo casi se convierte en una cena temprana, y muchas personas ya atravesaron exactamente la ventana en la que su cuerpo necesitaba combustible”, sostuvo.

McNutt agregó que investigaciones sugieren que el cuerpo procesa los alimentos de manera distinta a medida que avanza el día. Detalló que, incluso con la misma comida y la misma cantidad, comer más tarde puede producir niveles más altos de azúcar en sangre porque la insulina no se utiliza con la misma eficiencia.

La especialista también citó un estudio en el que las personas perdieron más peso cuando comieron dentro de una ventana de 08:00 h a 19:00 h que quienes lo hicieron entre las 12:00 h y las 23:00 h. Ese grupo además registró mejoras en azúcar en sangre y colesterol, pese a consumir la misma cantidad de calorías.

Almorzar muy temprano también tiene riesgos

Katz indicó que, para la mayoría de las personas con horarios diurnos típicos, almorzar antes de las 11:00 h también puede ser contraproducente, sobre todo si desayunaron hacia las 07:00 h u 08:00 h. Un almuerzo tan anticipado puede dejar una franja demasiado extensa antes de la cena y preparar el terreno para una caída de energía alrededor de las 15:00 h o 16:00 h.

Eleana Kaidanian, dietista y dueña de Long Island Nutritionist, afirmó que el almuerzo suele considerarse tardío cuando llega más de seis horas después del desayuno sin ninguna colación entre ambos. Esa demora, explicó, puede favorecer porciones más grandes de las necesarias, ingesta apurada, indigestión, hinchazón e incluso aumento de peso.

Kaidanian recomendó incorporar una porción pequeña y equilibrada de alimentos entre el desayuno y el almuerzo para ampliar la distancia entre comidas sin llegar con hambre intensa. Nolan Cohn añadió otro criterio: si ya pasaron más de cinco horas desde la última comida, muchas personas empiezan a notar descensos de energía, concentración y estado de ánimo, y recordó que no todas las señales de hambre se sienten en el estómago.

Qué comer importa tanto como cuándo

Nolan Cohn sostuvo que no existe un almuerzo perfecto que sirva igual todos los días, porque influyen el sueño, la hidratación, el estrés y el nivel de actividad. Aun así, indicó que las comidas que mejor sostienen la energía combinan abundante proteína y fibra, ya que ambos nutrientes enlentecen la digestión y ayudan a mantener estables el azúcar en sangre y la saciedad.

Las dietistas consultadas mencionaron tres opciones concretas que combinan proteína, fibra y grasas saludables:

  • Bol de sobras: pollo, porotos o salmón como proteína; verduras asadas o de hoja; cereales integrales como arroz integral o quinoa, y palta o aceite de oliva.
  • Tabla estilo charcutería: huevos duros, hummus, pavo o salmón ahumado, galletas integrales, vegetales crudos y un pequeño puñado de frutos secos.
  • Sándwich abierto de huevo: ensalada de huevo preparada con yogur griego, palta y huevos duros, servida sobre pan integral y acompañada por una ensalada.

McNutt subrayó que el horario del almuerzo no define por sí solo el descenso de peso ni el nivel de energía. La cantidad total de comida, la calidad de la dieta, la actividad física, el sueño, el estrés y la constancia también intervienen.