Un estudio con 1,476 participantes halló que la similitud de personalidad entre amigos no produce mayor satisfacción en la relación.
Más percepción que realidad en las amistades
La investigación, publicada en Social Psychological and Personality Science, analizó 369 grupos de cuatro amigos. Sus autores encontraron que las personas creen parecerse más a sus amistades de lo que la evidencia real refleja.
El estudio midió cinco grandes rasgos de personalidad: apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y estabilidad emocional. Sí existió similitud real en la mayoría de ellos, salvo en la extraversión, pero la similitud percibida fue mayor y más frecuente que la similitud efectiva en todos los rasgos.
El parecido no explica el bienestar en la relación
Los análisis no hallaron pruebas de que la similitud de personalidad produjera, por sí sola, más satisfacción en la amistad. Esto aplicó con independencia del rasgo o del modelo examinado.
El estudio señaló que los efectos del propio perfil y del perfil del amigo, en especial las características percibidas del otro, se asociaron de forma más consistente con la satisfacción en la relación. Ese hallazgo desplaza la atención del parecido hacia la manera en que cada persona percibe la personalidad del otro dentro del vínculo.
Amigos agradables y estables, por encima de los idénticos
La revista GQ, que también recogió los resultados del estudio, sostuvo que lo decisivo no es coincidir en extraversión o en gustos. Según la publicación, las personas tienden a sentirse más felices con amistades que resulten agradables, concienzudas y emocionalmente estables.
GQ incluyó además una cita atribuida a la neurocientífica Laura Bilbao Broch, según la cual lo que más se valora de un amigo es que sea “cálido, confiable y abierto”. Ese elemento no forma parte del resumen académico publicado en Social Psychological and Personality Science.




