El error que comenten muchas madres al corregir a sus hijos, ¡toma nota!
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El error que comenten muchas madres al corregir a sus hijos, ¡toma nota!

Míahace 3d

La especialista en crianza Maritchu Seitún advierte que responder con enojo ante conductas difíciles de los hijos refuerza el patrón que se intenta corregir.

Conducta difícil no significa conducta sin causa

Según Seitún, detrás de cada comportamiento —gritos, insultos, desobediencia o empujones— existe una razón que tiene sentido para quien la experimenta, aunque no parezca válida para el adulto. Comprender ese motivo no equivale a justificar la acción, sino a evitar respuestas impulsivas que agraven el conflicto.

La especialista señala que cuando los hijos actúan de forma que genera orgullo, los adultos reconocen con facilidad la motivación positiva. En cambio, ante conductas problemáticas, la reacción inmediata suele ser el enojo, sin detenerse a analizar qué las originó.

Reaccionar igual que el hijo refuerza lo que se quiere cambiar

Seitún sostiene que si los adultos responden con la misma impulsividad que intentan corregir, terminan modelando ese patrón de comportamiento en lugar de enseñar formas más saludables de manejar los conflictos. Los adultos, indica, tienen la capacidad de regular sus propias respuestas y convertirse en un ejemplo para sus hijos.

La autora aclara que entender la causa de una conducta no implica eliminar límites ni consecuencias. Estos siguen siendo necesarios cuando las acciones son inadecuadas, pero conocer el contexto permite aplicarlos desde la calma y no desde la reacción emocional.

El cerebro primitivo toma el control cuando no hay pausa

De acuerdo con Seitún, cuando los adultos no intentan comprender lo que ocurre, se activa una respuesta automática ligada al cerebro más primitivo, lo que favorece reacciones defensivas, de ataque o bloqueo. Ante eso, recomienda recuperar la respiración profunda y tomarse unos instantes antes de responder.

Asimismo, precisa que mantener la calma ayuda a que los hijos se sientan escuchados y, posteriormente, estén más dispuestos a recibir correcciones o indicaciones.

El objetivo: respuestas reflexivas, no solo impulsivas

La especialista propone que los adultos revisen sus propias respuestas automáticas y aprendan a acompañar con comprensión, sin dejar de establecer normas y consecuencias cuando sean necesarias. El fin de la crianza, según Seitún, es ayudar a niños y adolescentes a desarrollar recursos para actuar de manera integrada y reflexiva en lugar de únicamente por impulso.