Investigadores de la Universidad Brunel de Londres hallaron que hombres y mujeres rinden igual en multitarea, pero ellos ignoran el doble de preguntas conversacionales bajo presión.
Hombres y mujeres, equiparados en cuatro de cinco tareas
Un equipo de la Universidad Brunel de Londres evaluó a 41 hombres y 37 mujeres en un circuito de cinco actividades simultáneas no informatizadas: una tarea de cocina simulada, dos ejercicios de lápiz y papel con temporizador, seguimiento visual de palabras en pantalla y respuesta a preguntas orales pregrabadas que requerían respuestas elaboradas.
En las cuatro tareas no verbales —simulación de cocina, búsqueda de números de teléfono, ejercicio de letras y números y monitoreo de palabras en pantalla— los puntajes fueron comparables entre ambos grupos, sin diferencias significativas, según detalla el estudio publicado en la revista Psychological Research.
La brecha apareció solo en la conversación
La única diferencia medible surgió en el componente oral: los hombres ignoraron más del doble de preguntas en comparación con las mujeres durante la multitarea. El subdirector del Centro de Neurociencia Cognitiva y Clínica, André J. Szameitat, señaló que “esta menor locuacidad entre los hombres podría explicar por qué es probable que se les considere peores que las mujeres a la hora de realizar varias tareas a la vez”.
La valoración subjetiva de los participantes mostró, en cambio, que ambos grupos describieron las tareas como igual de difíciles y agotadoras, sin grandes diferencias en su autopercepción general.
Observadores externos calificaron mejor a las mujeres
Para medir la percepción social, el equipo convocó a 80 observadores neutrales que vieron fragmentos en video de las sesiones y evaluaron a los participantes según criterios como control, esfuerzo, rendimiento y estrés aparente. Las mujeres fueron calificadas como más en control de la situación, con mejor desempeño y más alertas que los hombres, tendencia que se intensificó cuando aumentaba la presión de tiempo.
El estudio precisa que las calificaciones más favorables se asociaron a quienes respondían más preguntas y lo hacían con fluidez, mientras que una menor participación en la conversación se relacionó con mayor sensación de descontrol y peor rendimiento general. El desempeño en las otras tareas del circuito no mostró correlaciones tan marcadas con la imagen global que formaban los observadores.
Consecuencias laborales de hablar menos bajo presión
Szameitat advirtió que “la falta de locuacidad en el lugar de trabajo puede percibirse como descortés o incluso grosera”, lo que podría generar malentendidos en entornos de alta exigencia si no se conoce la carga de tareas del interlocutor. El comunicado de Brunel plantea que esta reducción de la comunicación oral masculina durante la multitarea podría tener consecuencias en ámbitos donde la interacción verbal es relevante.
Asimismo, el estudio indica que en situaciones novedosas o imprevistas la caída en la producción verbal podría afectar la coordinación y la toma de decisiones. Los autores proponen que investigaciones futuras evalúen si la capacitación permite mantener las habilidades conversacionales bajo presión y en qué medida esa intervención puede modificar la percepción general de la multitarea según el género.




