¿Problemas de acné? Expertos recomiendan cambiar fundas con esta regularidad
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¿Problemas de acné? Expertos recomiendan cambiar fundas con esta regularidad

Míahace 6d

Las fundas acumulan piel muerta, saliva, grasa y ácaros que dañan el cutis. Especialistas consultados por CNN aconsejan lavarlas con mayor frecuencia que las sábanas.

Por qué las almohadas se ensucian más que las sábanas

Las almohadas están en contacto directo con el rostro cada noche, lo que provoca una acumulación mayor de suciedad que en las sábanas. Entre los residuos que se depositan en las fundas se encuentran piel muerta, saliva, grasa del cabello y ácaros. Estos elementos pueden dañar el cutis y provocar acné y resequedad.

Expertos entrevistados por CNN recomiendan cambiar las fundas y sábanas al menos una vez por semana y, de ser posible, con mayor frecuencia. Sin embargo, para las fundas de almohada la recomendación es más estricta, dado el contacto directo con la piel del rostro.

Cada 3 o 4 días, el intervalo ideal según especialistas

Los expertos aconsejan lavar las fundas cada tres o cuatro días, aunque el intervalo puede variar según varios factores. La cantidad de sudoración, la presencia de caspa y la época del año —especialmente el verano— son variables que determinan con qué frecuencia debe realizarse el lavado.

La página de belleza Glamour señala que uno de los errores más comunes en las rutinas de cuidado de la piel es ignorar la suciedad acumulada en las almohadas. Muchas personas optan por cambiarlas cada siete días, pero ese intervalo no es el recomendable para la salud de la piel ni del cabello. La saliva, el sudor y otros residuos convierten las fundas en un ambiente propicio para bacterias y ácaros.

Cuándo reemplazar la almohada por completo

Además del lavado de fundas, expertos en salud indican que las almohadas deben reemplazarse cada uno o dos años, dependiendo del desgaste que presenten. Las señales para considerar un cambio son las siguientes:

Señal Descripción
Pérdida de firmeza La almohada ya no ofrece el soporte adecuado
Manchas persistentes Suciedad que no desaparece con el lavado
Mal olor constante Olor que permanece incluso después de lavar
Dolor físico Causa molestias en el cuello o la espalda