La película blanquecina que cubre las ciruelas es pruina, una cera natural que protege la fruta de la deshidratación e insectos, y es completamente comestible.
Qué es la pruina y para qué sirve
La capa blanquecina que recubre la piel de las ciruelas no es moho ni residuo de pesticidas, sino pruina, una sustancia cerosa que la propia fruta produce de forma natural. Su aspecto es ligeramente empolvado y no tiene olor.
Su función principal es reducir la pérdida de humedad de la fruta y actuar como barrera frente a insectos y microorganismos, lo que contribuye a prolongar su conservación. Esta protección natural también está presente en otras frutas como uvas y arándanos, aunque suele apreciarse menos por el color de su piel.
Cómo distinguirla del moho
El moho, a diferencia de la pruina, presenta una textura esponjosa y aparece principalmente alrededor de golpes, cortes o zonas dañadas de la fruta. Además, su crecimiento es irregular, mientras que la capa cerosa natural cubre la superficie de manera uniforme.
Segura para el consumo y fácil de conservar
La pruina es completamente comestible y no es necesario retirar la piel de la ciruela para ingerirla. Incluso después del lavado, parte de esta capa puede permanecer adherida a la fruta sin representar ningún riesgo.
Los especialistas en conservación de alimentos recomiendan lavar las ciruelas justo antes de consumirlas, no antes de almacenarlas. Mantener intacta la pruina durante el almacenamiento ayuda a preservar la humedad y retrasar el deterioro de la fruta.
Antes de comerlas sí es aconsejable lavarlas con agua para eliminar suciedad, polvo o posibles microorganismos depositados durante el transporte, la manipulación y el almacenamiento, aunque la capa natural siga siendo visible.




